Para Adriana Bueno, secretaria general de Sitas, entre las 3.000 muertes por covid en la provincia, dos particularmente le tocaron cerca. “Son 3.000 historias, 3.000 vidas. Obviamente ocasionan no solo un dolor enorme para las familias sino que a los trabajadores de la salud nos interpela por la muerte de compañeros y las condiciones laborales. Te das vuelta en las salas y hay gente que ya no está”, consideró Bueno. “Me dolieron particularmente la muerte del doctor Julio Manuel Isa, ex director del hospital. Me tocó asistirlo, internarlo, derivarlo a la capital. Falleció en 3 de enero. Fue tremendamente doloroso”, recordó la infectóloga del Hospital de Concepción. “También fue dolorosa la muerte de un amigo, compañero desde jardín de infantes. Me tocó asistirlo, tratarlo en el hospital y en 15 días falleció. Todavía me parece que lo escucho con esa necesidad desesperada de aire. Daniel Arizmendi, mi gran amigo. Falleció en octubre. Tenía 58 años. Esas muertes fueron devastadoras, no logro asimilar que mis dos amigos murieron”, agregó.

Bueno apuntó a la situación laboral y a la mala comunicación: “de esta pandemia salimos empobrecidos como trabajadores de la salud. Lamentamos también el mensaje contradictorio de las autoridades, porque en el momento en que más se necesita mantener los cuidados para bajar los contagios, se mostraban sin respetar las medidas sanitarias. Ese mensaje tiene sus consecuencias”.